Autores de poemas
Jorge Enrique Adoum Medardo
Angel Silva

Jorge Torres
Castillo Juan Carlos Miranda
Juan José García Julio Pazos

Manuel Zabala Ruiz Margarita Laso
Poemas
Jorge Enrique Adoum
El
perseguido
¿Es posible que esto sea toda
la historia, solo un día? ¿Una noticia
de ayer, perdida en la penúltima
página, la cotización caída ?
Te cobran por la fuerza, los arriendos
vencidos de la tierra, te cobran por las cosas
que tu lámpara hizo agonizar a puro nimbo
y por el corazón y sus jóvenes bestias
que pacen suspirando:
la pólvora, tu amante,
se sacude las manos: "asunto concluido".
Ya eres el que ibas a ser, el mismo polvo
del que algo te aliviaba tu cepillo de ropa.
Cumpliré tus encargos, sigo siendo
el que eras. Ave de paso. Animal profético.
Salud, ángel de paso, irremediablemente intacto.
¿Es posible que esto sea toda
la historia, solo un día? ¿Una noticia
de ayer, perdida en la penúltima
página, la cotización caída ?
Te cobran por la fuerza, los arriendos
vencidos de la tierra, te cobran por las cosas
que tu lámpara hizo agonizar a puro nimbo
y por el corazón y sus jóvenes bestias
que pacen suspirando:
la pólvora, tu amante,
se sacude las manos: "asunto concluido".
Ya eres el que ibas a ser, el mismo polvo
del que algo te aliviaba tu cepillo de ropa.
Cumpliré tus encargos, sigo siendo
el que eras. Ave de paso. Animal profético.
Salud, ángel de paso, irremediablemente intacto.
La
muchacha de Tokyo
Sus pies dentro del charco de su en agua.
Mi sombra era demasiado grande en su cama,
balsa seca de soltera en el suelo.
Me preguntó si mi país quedaba en África
mientras yo les preguntaba a mis manos por su cuerpo
desganado y anguloso al revés y al derecho.
Pero lo cuento porque se pareció a la ternura:
animalito equivocado de honra entre semana,
asustado el sábado por la noche cuando era más honesto.
Sus pies dentro del charco de su en agua.
Mi sombra era demasiado grande en su cama,
balsa seca de soltera en el suelo.
Me preguntó si mi país quedaba en África
mientras yo les preguntaba a mis manos por su cuerpo
desganado y anguloso al revés y al derecho.
Pero lo cuento porque se pareció a la ternura:
animalito equivocado de honra entre semana,
asustado el sábado por la noche cuando era más honesto.
Y
tampoco puedo callar lo verdaderamente
vergonzoso. Aunque fue en otro idioma
y hace tiempo.
vergonzoso. Aunque fue en otro idioma
y hace tiempo.
La visita
(Capítulo
de novela)
Llamo
a la puerta.
-Quién es, pregunto.
-Yo, contesto.
-Adelante, digo.
Yo entro.
Me veo al que fui hace tiempo.
Me espera el que soy ahora.
No se cuál de los dos está más viejo.
-Quién es, pregunto.
-Yo, contesto.
-Adelante, digo.
Yo entro.
Me veo al que fui hace tiempo.
Me espera el que soy ahora.
No se cuál de los dos está más viejo.
Pont St. Michel
los jóvenes han invadido la tierra por parejas
un pescado abrazado a otro pescado
y en todos los rincones del desierto
el doble animal el montón único
ciegos que se reconocen oliéndose la oreja
o sordos que se oyen con la lengua
en esta fría devoración quién de los dos es ella
quién pondrá entre los dos una guitarra
quién envidioso los separará con una espada
o les dará colérico noticias de la guerra
los jóvenes han invadido la tierra por parejas
un pescado abrazado a otro pescado
y en todos los rincones del desierto
el doble animal el montón único
ciegos que se reconocen oliéndose la oreja
o sordos que se oyen con la lengua
en esta fría devoración quién de los dos es ella
quién pondrá entre los dos una guitarra
quién envidioso los separará con una espada
o les dará colérico noticias de la guerra
Las ocupaciones nocturnas
Y ahora en dónde sobre qué vínculo en qué
botín he de apoyar el alma
en qué piedra por favor en qué
ayer. Nadie me dijo que comenzarían
hoy los siglos de la noche. Lunes
de una ciudad sobre la desolación.
Aquí hubo una población ya desplumada
su cacique en pedazos. ¿Y el plano
de las destrucciones? ¿Y los solares
que trazó el destrozo?
Me voy a inventar una ciudad. Es preciso
fundar un nombre, apenas vísperas
de una capital, como una predicción.
(Yo podría llamarla Imaginada, Abandonada,
Nada.) Solamente un sonido que nadie oye
útil para establecer la propiedad
sobre la duración de los resucitados.
Y ahora en dónde sobre qué vínculo en qué
botín he de apoyar el alma
en qué piedra por favor en qué
ayer. Nadie me dijo que comenzarían
hoy los siglos de la noche. Lunes
de una ciudad sobre la desolación.
Aquí hubo una población ya desplumada
su cacique en pedazos. ¿Y el plano
de las destrucciones? ¿Y los solares
que trazó el destrozo?
Me voy a inventar una ciudad. Es preciso
fundar un nombre, apenas vísperas
de una capital, como una predicción.
(Yo podría llamarla Imaginada, Abandonada,
Nada.) Solamente un sonido que nadie oye
útil para establecer la propiedad
sobre la duración de los resucitados.
Ah
no nacida. Nombrada solo. Solo
viento sin ladrido que ahuyentara
el exceso de muerte. Heme aquí
clavando el estandarte de un ruido solitario
jugando con campanarios dibujando
calles inmemoriales enviando especialistas
en provocar el eco para no sentirme
solamente solo sino muchísimo más solo.
Completando la envoltura oral de una ciudad
que fue y que después ha de habitar
de una estatua colérica y velluda.
Volcada. Porque no tuvo tiempo todavía
para las acomodaciones nuevas del amor.
viento sin ladrido que ahuyentara
el exceso de muerte. Heme aquí
clavando el estandarte de un ruido solitario
jugando con campanarios dibujando
calles inmemoriales enviando especialistas
en provocar el eco para no sentirme
solamente solo sino muchísimo más solo.
Completando la envoltura oral de una ciudad
que fue y que después ha de habitar
de una estatua colérica y velluda.
Volcada. Porque no tuvo tiempo todavía
para las acomodaciones nuevas del amor.
Jorge Torres Castillo
Berlín
Berlín, del
muro y alambradas de espinos,
gorras plato
y pasos de oca.
Berlín, de
bellos monumentos -antes desiertos,
casi muertos-
ha caído tu
muro, eres libre, eres uno.
Entra un
nuevo aire, sin centinelas ni metrallas…
Alexanderplatz,
tu torre luce ahora
como antorcha
de paz y alegres noches
prometedoras.
Puerta de Brandemburgo
-antes tierra
de nadie-
por tus arcos
circulan otras brisas...
recuerda tu
origen de paz,
olvida lo que
tu diosa y cuadriga evoca.
Friedrich strasse
con Checkpoint Charlie de museo,
sin controles
ni miedos.
atrás
quedaron las tristes farolas,
en
la desesperanza.
Que la luz de tus ojos ilumine,
sin tardanza, tu mirada,
que renazca tu sonrisa,
que quede en tus labios albergada,
que citar mi nombre
sea para ti como un beso trémulo.
Que las aguas de Leteo no te invadan
¡Oh Febo, cuán amable y generoso
con tu pequeña y lejana amante,
medida su distancia en años luz!
Y, sin embargo, tan a tu alcance,
nada tardas en acariciar
su semblante azul
o su esférico talle, cuando te da la
espalda,
envueltos en un etéreo manto de penumbra
y los cómplices guiños de millones de estrellas.
envueltos en un etéreo manto de penumbra
y los cómplices guiños de millones de estrellas.
Conjugas, con sus efluvios, limos de
la linfa,
armónico trío, el juego perfecto del
amor.
Sus frutos, innumerables preñeces y
savias.
Y, en orgiástica descompostura, la
Luna, fría
y vacía siempre, se apodera, cual
espejo,
de la imagen, rechaza toda luz
. Los niños del telediario
Ya a nadie sorprende ver a esos
niños,
tez del color de su abrasada tierra,
con lágrimas en los ojos y moscas
intentando devorar sus desnutridos
cuerpos.
Arrojados del cálido vientre de sus
madres,
sus miradas no tienen el brillo de
esperanza
de los nuestros, ni el ansia de
descubrir un mundo
nuevo. Son miradas opacas que siempre
chocan
ante el manto de la miseria que los
envuelve.
No conocen, ni conocerán, una cuna
azul
ni rosa, ni tampoco agua fresca de un
manantial
que vivifique su deshidratada figura.
Son hijos de la más brutal escasez,
desidia
e injusticia del mal llamado género
humano.
Nuestro recuerdo y AYUDA
para ellos
en estos días cercanos a la Navidad.
Nos deseamos paz, Felicidad…
Intentemos lograr para ellos
supervivencia,
con sonrisa en sus labios.
- le quitaron hasta el Don-
Era un hombre gris,
como día sin efeméride
ni nombre en el santoral
ni señal en el calendario.
Para nadie era útil
para nadie querido
ni recordado.
No se sabe si ya murió
o si anda por ahí, extraviado
andar el polvo,
amigo, de todos los caminos,
sonreír a los espejos que poseyeron tu rostro,
hacer un guiño a las estrellas,
a las que rogaste un deseo,
recorrer con mi mano el lomo de aquel buen perro,
que lamió tu cara,
acunar en el cuenco de mis manos
la espuma del mar, que arrulló tu cuerpo,
visitar, de nuevo, aquel lecho,
que acogió nuestros encuentros.
Tal vez mañana, quizá, volverá tu sonrisa
a acariciar la mía.
sonreír a los espejos que poseyeron tu rostro,
hacer un guiño a las estrellas,
a las que rogaste un deseo,
recorrer con mi mano el lomo de aquel buen perro,
que lamió tu cara,
acunar en el cuenco de mis manos
la espuma del mar, que arrulló tu cuerpo,
visitar, de nuevo, aquel lecho,
que acogió nuestros encuentros.
Tal vez mañana, quizá, volverá tu sonrisa
a acariciar la mía.
Juan José García
AQUELLA NAVAJA DE MI PADRE!!!
Éramos
como la mayoría
una familia pobre, de artesanos.
Mi madre repartía
la fuente del guisado por los platos.
El buen pan de La Roda
mi padre hacía pedazos;
el pan grande en el pecho,
la navaja en la mano.
Servía la navaja para todo:
Para sacarle punta al tranco,
para afilar el lápiz,
para el corcho rebelde,
para el tocino magro,
para mondar las naranjas,
para mojar la sopa en caldo,
para pelar patatas,
arreglar el gazapo,
cortar el nudo, despegar la caja,
y poner un cartón a los zapatos.
Echar la sal al huevo,
y cortar a la vid el primer ramo.
Para pelar la vara del camino
y poner nuestros nombres en un árbol.
¡Navaja de mi padre,
cuántas cosas hacías en su mano!
Cada Feria veníamos
padre e hijo cogidos de la mano.
Comíamos en la “Cuerda”,
junto al carro con toldo de un paisano,
la merienda que madre preparaba.
Y después de los toros
padre compraba turrón blando.
Ahora ya se fueron los dos,
mas compro la navaja y me la guardo.
¡Quizá esta Feria un hijo mío
me compre una navaja de regalo!
una familia pobre, de artesanos.
Mi madre repartía
la fuente del guisado por los platos.
El buen pan de La Roda
mi padre hacía pedazos;
el pan grande en el pecho,
la navaja en la mano.
Servía la navaja para todo:
Para sacarle punta al tranco,
para afilar el lápiz,
para el corcho rebelde,
para el tocino magro,
para mondar las naranjas,
para mojar la sopa en caldo,
para pelar patatas,
arreglar el gazapo,
cortar el nudo, despegar la caja,
y poner un cartón a los zapatos.
Echar la sal al huevo,
y cortar a la vid el primer ramo.
Para pelar la vara del camino
y poner nuestros nombres en un árbol.
¡Navaja de mi padre,
cuántas cosas hacías en su mano!
Cada Feria veníamos
padre e hijo cogidos de la mano.
Comíamos en la “Cuerda”,
junto al carro con toldo de un paisano,
la merienda que madre preparaba.
Y después de los toros
padre compraba turrón blando.
Ahora ya se fueron los dos,
mas compro la navaja y me la guardo.
¡Quizá esta Feria un hijo mío
me compre una navaja de regalo!
Manuel
Zabala Ruiz
ESQUEMA
DEL SOMBRERO
Hay en todo sombrero el intento de un viaje,
una noche en vigilia o un saludo en espera...
Código de señales para el refinamiento,
el sombrero es un ente pensativo que sueña...
una noche en vigilia o un saludo en espera...
Código de señales para el refinamiento,
el sombrero es un ente pensativo que sueña...
De su estirpe de ave le queda sólo un ala
y el modo misterioso de posarse en la percha:
en él hay algo humano de solterón antiguo
y es, de todo el ropero, el único que piensa...
y el modo misterioso de posarse en la percha:
en él hay algo humano de solterón antiguo
y es, de todo el ropero, el único que piensa...
Alquila por la nada sus rodajas de sombra
y sirve de alcancía huraña al pordiosero;
se estiliza en aureola para su rol de santo
y el bonete del cura le consagra torero...
y sirve de alcancía huraña al pordiosero;
se estiliza en aureola para su rol de santo
y el bonete del cura le consagra torero...
Cáscara intelectual o duende oscurantista...
Decapitado anónimo o insospechada omega...
Anticipo del huésped o porción de silencio...
Plenitud del reposo y víspera de la idea...
Decapitado anónimo o insospechada omega...
Anticipo del huésped o porción de silencio...
Plenitud del reposo y víspera de la idea...
Le vuelve un niño triste su viudez neurasténica...
Burlón, malencarado, juega a las escondidas...
Es un monstruo en reposo cuando está bocabajo
y es un nido en ensayo cuando está bocarriba...
Burlón, malencarado, juega a las escondidas...
Es un monstruo en reposo cuando está bocabajo
y es un nido en ensayo cuando está bocarriba...
LA
PARROQUIA
La aldea es una gris fotografía
tomada en un ataque de tristeza
donde el buey, capellán de la dehesa,
se come por los bordes la alcaldía...
tomada en un ataque de tristeza
donde el buey, capellán de la dehesa,
se come por los bordes la alcaldía...
Todo sucumbe en la melancolía,
y, un futurista can, de sobremesa,
mira el buey de los pies a la cabeza
como una colosal zapatería...
y, un futurista can, de sobremesa,
mira el buey de los pies a la cabeza
como una colosal zapatería...
Sobre el monte sumido en el embrujo
la tarde pinta su cartel de lujo
donde un gitano sol se va de viaje.
la tarde pinta su cartel de lujo
donde un gitano sol se va de viaje.
VIDA
INTIMA DE UN CALAVERA
Con su espejeante frac de pluma y fantasía
pasea la arrogancia de un siglo pintoresco
el gallo: paranoico juglar de media noche,
exótico y simpatico Don Juan del gallinero
pasea la arrogancia de un siglo pintoresco
el gallo: paranoico juglar de media noche,
exótico y simpatico Don Juan del gallinero
El inventó en poético soñar la serenata...
Aunque sabe jiu-jitsu, luce como un kalifa...
(Por graves testimonios de antiguas escrituras
el bueno de San Pedro le tiene cierta inquina...)
Aunque sabe jiu-jitsu, luce como un kalifa...
(Por graves testimonios de antiguas escrituras
el bueno de San Pedro le tiene cierta inquina...)
Le
vuelve algo romántico la defunción del día..
Su solo de barítono emociona a la aldea,
Y picotea, en éxtasis, la vitrina celeste
donde exhibe la tarde su granero de estrellas...
Su solo de barítono emociona a la aldea,
Y picotea, en éxtasis, la vitrina celeste
donde exhibe la tarde su granero de estrellas...
Siempre
soñó en ser ángel: desde que le contaron
la vida de Jacob, duerme en las escaleras...
Y se tiene por cierto que arrojará en pedazos
por plagiador intruso al reloj de la iglesia...
la vida de Jacob, duerme en las escaleras...
Y se tiene por cierto que arrojará en pedazos
por plagiador intruso al reloj de la iglesia...
Sabe
todo el corral que vive en el pecado...
La visita indecente a su harem espeluzna...
Y aunque su mala vida de escándalos alarma,
su poligamia tiene la aprobación del cura...
La visita indecente a su harem espeluzna...
Y aunque su mala vida de escándalos alarma,
su poligamia tiene la aprobación del cura...
Escéptico
filósofo intuye su desgracia;
él sabe que, a la postre, morirá asesinado;
por eso, en ser cantor, emplea algo del día
y el resto se las pasa en lujurioso escándalo..
él sabe que, a la postre, morirá asesinado;
por eso, en ser cantor, emplea algo del día
y el resto se las pasa en lujurioso escándalo..
Cuadernos
de nostalgia escarba a flor de
tierra...
Por un lance amoroso abdicó de su vuelo...
Y es tal su desventura que, el día de su muerte,
jugará a la rayuela, con sus plumas, el viento...
Por un lance amoroso abdicó de su vuelo...
Y es tal su desventura que, el día de su muerte,
jugará a la rayuela, con sus plumas, el viento...
A una triste
Al vago de las celestes liras
del viento que divaga en la arboleda
cantas, y no se sabe si suspiras
o si es el ruiseñor que te remeda.
Tus negros ojos de mirar doliente
no sé en qué cuadro de Rosetti he visto,
y me recuerdan inconscientemente
los ojos melancólicos de Cristo.
Amo por dolorosa tu belleza:
tu dulce faz de virgen mártir viene
coronada de mística tristeza.
del viento que divaga en la arboleda
cantas, y no se sabe si suspiras
o si es el ruiseñor que te remeda.
Tus negros ojos de mirar doliente
no sé en qué cuadro de Rosetti he visto,
y me recuerdan inconscientemente
los ojos melancólicos de Cristo.
Amo por dolorosa tu belleza:
tu dulce faz de virgen mártir viene
coronada de mística tristeza.
Y vale más que todo lo que existe
tu romántico espíritu, que tiene
la suprema elegancia de lo triste.
tu romántico espíritu, que tiene
la suprema elegancia de lo triste.
Al ángelus
|
Atravesó
la oscura galería...
al Angelus... llamaban al rosario... La religiosa voz del campanario vibraba en la quietud de la Abadía. En sus manos de nácar oprimía el viejo Kempiso el Devocionario... La luz de un aceitoso lampadario delató su presencia en la crujía... Se vio palidecer su faz de nárdo... hablaba de Eloísa y Abelardo el llanto que la fuente diluía. Y la Sor que en el mundo fue princesa, inclinando la pálida cabeza, atravesó la oscura galería. |
|
|
Amada
|
El duro son de hierro tornaré melodía
para cantar tus ojos! -violetas luminosas- la noche de tu negra cabellera y el día de tú sonrisa, pura más que las puras rosas. Tú vienes con el alba y con la primavera espiritual, con toda la belleza que existe, con el olor de lirio azul de la pradera y con la alondra alegre y con la estrella triste. La historia de mi alma es la del peregrino que extraviado una noche en un largo camino pidió al cielo una luz... y apareció la luna; pues, estaba de un viejo dolor convaleciente, y llegaste lo mismo que una aurora naciente, en el momento amargo y en la hora oportuna. |
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|
Las alas rotas
|
En continuas
orgías cuerpos y almas servimos
a los siete lobeznos de los siete pecados: la vid de la Locura de sus negros racimos exprimió en nuestras bocas los vinos condenados. Pálidas majestades sombrías y ojerosas, lánguidos oficiantes de pintadas mejillas se vieron coronados de nuestras frescas rosas y en la Misa del Mal doblamos las rodillas... Y acabado el festín -al ensayar el vuelo hacia el puro Ideal- como heridas gaviotas las almas descendieron al putrefacto suelo, asfixiadas de luz con las alas rotas! |
|
|
Julio Pazos
Es una alteración del sentimiento
Hace
ocho mil años
Sobre
el cadáver se colocaba una piedra.
Los
vivos iban a las rocas del borde del mar
y
almorzaban. Se desconocía
el
pesar que destila la ausencia
La
sospecha comenzó delante de las olas anhelantes.
Fue
hilacha del manojo de plumas que yacía en la playa.
Algo
ocurra con el candor lunar que aupaba los cuerpos de las mujeres.
El
vaso se quiebra en mil avecillas que fugan.
Palabras
se resbalan en los enseres
con
aire de bailarinas.
Todo
es ausencia en esta mañana muy clara.
Es
separación de dimensiones.
A
este lado no llegan voces.
A
este lado se apergamina la piel
y
descompone. Nadie retorna.
Puertas
indiferentes se abren y se cierran
Autoestima
Escritor
sin ángel de la guarda.
Degradado,
autoafamado, subdesarrollado.
Escritorino
colega del gallinazo. Sentimental.
Apto
para cualquier encargo.
Escritor
sin obra, sin amada, sin editorial,
sin
alma gemela, sin lector, sin periodista.
Escritor
sin retrato al óleo, sin fotografía, sin partidarios.
Sin
contrato, sin premio, sin el aprecio de los conciudadanos.
Sin
columna dominical, sin pan de San Antonio,
sin
carnet profesional.
Escritor
lívido, vela junto al féretro marginal,
sin
derecho al parte de la boda, sin membresía,
sin
condecoración edilicia.
Sin
infancia, sin motocicleta, sin visa, sin rebaño,
sin
clase de cívica, sin seguro dental, sin carta de recomendación.
Escritor
sin poemas en antologías, sin entrada en diccionarios,
sin
caricatura, sin invitaciones a los clubes de lectura.
Escritorzuelo
ausente en la página web.
Escritor
de segunda, de adorno, de dudosa procedencia.
Simulación
del azor
La
velocidad debe ser como sacarse la cabeza y colgarla en un gancho.
Consoladora
manera de convertirse en luz
más
allá de las antenas, acantilados, riscos nevados...
Festivo
modo de ignorar el punto de partida
y
olvidar la hoja de la vida.
Felices
mulaciones de azores, vendavales y rayos.
Exultantes
imitaciones de aludes, nubes ardientes y aerolitos
En el
ensayo del sueño acelero,
jabalina
que avanza en la bruma,
y me
alejo. ¿En qué orilla descansaré?
¿En
dónde depositaré la insignia?
¿Se repetirá
la acechanza del vacío
La
velocidad elimina simulacros pasados.
Deja
a la eventualidad del rocío
el
escritorio, la máxima seriedad presente,
la
valija. Deja son pena los besos en el prado del seno.
Margarita
Laso
en los confines de nuestra selva
un hilván de truenos
jolgorio jolgorio
bebes del jarro de una alfarera
bebes y no derramas ni un sorbo de chicha
de las hojas de plátano caen los líquidos que necesitamos
gota a gota
pegan el día con la noche
sujetan la piedra a la mano que muele el camino
y cuando amanece
retiene la luna prendida al cielo como un aerolito
no dejes de beber
amor mío
otras mujeres me han dado su saliva
masticaron también nuestras raíces
con los pies pintados de huituc
-debo decir- con mis sandalias de carbón que no resbalan
Valdivia
me llamas con humedad
me humedeces con llamas
tu cama es una plantación de palmeras
olla silbadora
el vértigo mío
vértigo viejo como tu espíritu
vértigo tu espíritu
viejo tú
Canción
no puedo sacarte de mi mente
tu casa de hueso es mi cabeza
en ella duermes, guisas, vas descalzo
deslizando tus pasos, tu pereza
no puedo alejarte de mis charcos
donde tomas tu baño las mañanas
a flote de la piel traes burbujas
de agua mineral o de champaña
quiero lamer tu espalda y abrazarte
pero tú estás adentro y no te alcanzo
no andes sin camisa que me aloco
ciérrate los botones que me canso
me canso de seguirte piel adentro
gentil inalcanzable vas riendo
eres el rey de mi cabeza
sin pagar ni luz, ni agua, ni arriendo
acércate a mis ojos cabecilla
tan hondo y tanto me has dolido
que lloro y en mi llanto sumergido
salado te me vas por la mejilla
mojado de sal vas y yo te olvido
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