domingo, 15 de marzo de 2015

Autores de poemas

Descripción: http://www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/ecuador/img/jorge_carrera_andrade.jpgJorge Enrique Adoum                   Medardo Angel Silva

 

                              Descripción: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/ec/Medardoangelsilva.jpg/165px-Medardoangelsilva.jpg
Descripción: http://www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/ecuador/img/juan_carlos_miranda2.jpgJorge Torres Castillo                         Juan Carlos Miranda
Descripción: http://www.milenio.com/bbtfile/1001_20140506KB6RTi.jpg                                    
Descripción: http://www.guambra.com/img/pazos.jpgJuan José García                               Julio Pazos
Descripción: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f6/Juan_Jos%C3%A9_Garc%C3%ADa_Caffi_-_1968.jpg/200px-Juan_Jos%C3%A9_Garc%C3%ADa_Caffi_-_1968.jpg                 
Descripción: http://www.poemas-del-alma.com/fotos-escritores/df2af83.jpegDescripción: http://www.omni-bus.com/n43/sites.google.com/site/omnibusrevistainterculturaln43/_/rsrc/1365849194117/poesia-siglo-xx/manuel-zabala-ruiz/Manuel%20Zabala%20Ruiz027b.jpg?height=237&width=320Manuel Zabala Ruiz                            Margarita Laso

Poemas
Jorge Enrique Adoum                  
El perseguido

¿Es posible que esto sea toda
la historia, solo un día? ¿Una noticia
de ayer, perdida en la penúltima
página, la cotización caída ?

Te cobran por la fuerza, los arriendos
vencidos de la tierra, te cobran por las cosas
que tu lámpara hizo agonizar a puro nimbo
y por el corazón y sus jóvenes bestias
que pacen suspirando:
                                                  la pólvora, tu amante,
se sacude las manos: "asunto concluido".

Ya eres el que ibas a ser, el mismo polvo
del que algo te aliviaba tu cepillo de ropa.
Cumpliré tus encargos, sigo siendo
el que eras. Ave de paso. Animal profético.

Salud, ángel de paso, irremediablemente intacto.
La muchacha de Tokyo

Sus pies dentro del charco de su en agua.

Mi sombra era demasiado grande en su cama,
balsa seca de soltera en el suelo.

Me preguntó si mi país quedaba en África
mientras yo les preguntaba a mis manos por su cuerpo
desganado y anguloso al revés y al derecho.

Pero lo cuento porque se pareció a la ternura:
animalito equivocado de honra entre semana,
asustado el sábado por la noche cuando era más honesto.
Y tampoco puedo callar lo verdaderamente
vergonzoso. Aunque fue en otro idioma
y hace tiempo.
La visita
(Capítulo de novela)
Llamo a la puerta.
-Quién es, pregunto.
-Yo, contesto.
-Adelante, digo.
Yo entro.
Me veo al que fui hace tiempo.
Me espera el que soy ahora.
No se cuál de los dos está más viejo
.
Pont  St. Michel

los jóvenes han invadido la tierra por parejas
un pescado abrazado a otro pescado
y en todos los rincones del desierto
el doble animal el montón único
ciegos que se reconocen oliéndose la oreja
o sordos que se oyen con la lengua

en esta fría devoración quién de los dos es ella
quién pondrá entre los dos una guitarra
quién envidioso los separará con una espada
o les dará colérico noticias de la guerra
Las ocupaciones nocturnas
Y ahora en dónde sobre qué vínculo en qué
botín he de apoyar el alma
en qué piedra por favor en qué
ayer. Nadie me dijo que comenzarían
hoy los siglos de la noche. Lunes
de una ciudad sobre la desolación.

Aquí hubo una población ya desplumada
su cacique en pedazos. ¿Y el plano
de las destrucciones? ¿Y los solares
que trazó el destrozo?

Me voy a inventar una ciudad. Es preciso
fundar un nombre, apenas vísperas
de una capital, como una predicción.
(Yo podría llamarla Imaginada, Abandonada,
Nada.) Solamente un sonido que nadie oye
útil para establecer la propiedad
sobre la duración de los resucitados.
Ah no nacida. Nombrada solo. Solo
viento sin ladrido que ahuyentara
el exceso de muerte. Heme aquí
clavando el estandarte de un ruido solitario
jugando con campanarios dibujando
calles inmemoriales enviando especialistas
en provocar el eco para no sentirme
solamente solo sino muchísimo más solo.
Completando la envoltura oral de una ciudad
que fue y que después ha de habitar
de una estatua colérica y velluda.
Volcada. Porque no tuvo tiempo todavía
para las acomodaciones nuevas del amor.
Jorge Torres Castillo                         

Berlín

Berlín, del muro y alambradas de espinos,
gorras plato y pasos de oca.
Berlín, de bellos monumentos -antes desiertos,
casi muertos-
ha caído tu muro, eres libre, eres uno.
Entra un nuevo aire, sin centinelas ni metrallas…
Alexanderplatz, tu torre luce ahora
como antorcha de paz y alegres noches
prometedoras.
Puerta de Brandemburgo
-antes tierra de nadie-
por tus arcos circulan otras brisas...
recuerda tu origen de paz,
olvida lo que tu diosa y cuadriga evoca.
Friedrich strasse
con Checkpoint Charlie de museo,
sin controles ni miedos.
atrás quedaron las tristes farolas,
en la desesperanza.

Que la luz de tus ojos ilumine,
sin tardanza, tu mirada,
que renazca tu sonrisa,
que quede en tus labios albergada,
que citar mi nombre
sea para ti como un beso trémulo.

Que las aguas de Leteo no te invadan

¡Oh Febo, cuán amable y generoso
con tu pequeña y lejana amante,
medida su distancia en años luz!
Y, sin embargo, tan a tu alcance,
nada tardas en acariciar su semblante azul
o su esférico talle, cuando te da la espalda,
envueltos en un etéreo manto de penumbra
y los cómplices guiños  de millones de estrellas.

Conjugas, con sus efluvios, limos de la linfa,
armónico trío, el juego perfecto del amor.
Sus frutos, innumerables preñeces y savias.
Y, en orgiástica descompostura, la Luna, fría
y vacía siempre, se apodera, cual espejo,
de la imagen, rechaza toda luz

. Los niños del telediario


Ya a nadie sorprende ver a esos niños,
tez del color de su abrasada tierra,
con lágrimas en los ojos y moscas
intentando devorar sus desnutridos cuerpos.

Arrojados del cálido vientre de sus madres,
sus miradas no tienen el brillo de esperanza
de los nuestros, ni el ansia de descubrir un mundo
nuevo. Son miradas opacas que siempre chocan
ante el manto de la miseria que los envuelve.

No conocen, ni conocerán, una cuna azul
ni rosa, ni tampoco agua fresca de un manantial
que vivifique su deshidratada figura.
Son hijos de la más brutal escasez, desidia
e injusticia del mal llamado género humano.

Nuestro recuerdo y  AYUDA  para ellos
en estos días cercanos a la Navidad.
Nos deseamos paz,  Felicidad…
Intentemos lograr para ellos supervivencia,
con sonrisa en sus labios.

- le quitaron hasta el Don-

Era un hombre gris,
como día sin efeméride
ni nombre en el santoral
ni señal en el calendario.

Para nadie era útil
para nadie querido
ni recordado.
No se sabe si ya murió
o si anda por ahí, extraviado

andar el polvo, amigo, de todos los caminos,
sonreír a los espejos que poseyeron tu rostro,
hacer un guiño a las estrellas, 

a las que rogaste un deseo,
recorrer con mi mano el lomo de aquel buen perro, 

que lamió tu cara,
acunar en el cuenco de mis manos 

la espuma del mar, que arrulló tu cuerpo,
visitar, de nuevo, aquel lecho, 

que acogió nuestros encuentros.
Tal vez mañana, quizá, volverá tu sonrisa 

a acariciar la mía.





Juan José García     
AQUELLA NAVAJA DE MI PADRE!!!
Éramos como la mayoría
una familia pobre, de artesanos.
Mi madre repartía
la fuente del guisado por los platos.
El buen pan de La Roda
mi padre hacía pedazos;
el pan grande en el pecho,
la navaja en la mano.
Servía la navaja para todo:
Para sacarle punta al tranco,
para afilar el lápiz,
para el corcho rebelde,
para el tocino magro,
para mondar las naranjas,
para mojar la sopa en caldo,
para pelar patatas,
arreglar el gazapo,
cortar el nudo, despegar la caja,
y poner un cartón a los zapatos.
Echar la sal al huevo,
y cortar a la vid el primer ramo.
Para pelar la vara del camino
y poner nuestros nombres en un árbol.
¡Navaja de mi padre,
cuántas cosas hacías en su mano!

Cada Feria veníamos
padre e hijo cogidos de la mano.
Comíamos en la “Cuerda”,
junto al carro con toldo de un paisano,
la merienda que madre preparaba.
Y después de los toros
padre compraba turrón blando.
Ahora ya se fueron los dos,
mas compro la navaja y me la guardo.
¡Quizá esta Feria un hijo mío
me compre una navaja de regalo!













Manuel Zabala Ruiz
ESQUEMA DEL SOMBRERO
Hay en todo sombrero el intento de un viaje,
una noche en vigilia o un saludo en espera... 
Código de señales para el refinamiento,
el sombrero es un ente pensativo que sueña...
De su estirpe de ave le queda sólo un ala
y el modo misterioso de posarse en la percha: 
en él hay algo humano de solterón antiguo 
y es, de todo el ropero, el único que piensa...
Alquila por la nada sus rodajas de sombra
y sirve de alcancía huraña al pordiosero; 
se estiliza en aureola para su rol de santo 
y el bonete del cura le consagra torero...
Cáscara intelectual o duende oscurantista... 
Decapitado anónimo o insospechada omega...
Anticipo del huésped o porción de silencio... 
Plenitud del reposo y víspera de la idea...
Le vuelve un niño triste su viudez neurasténica... 
Burlón, malencarado, juega a las escondidas...
Es un monstruo en reposo cuando está bocabajo 
y es un nido en ensayo cuando está bocarriba...
LA PARROQUIA
La aldea es una gris fotografía 
tomada en un ataque de tristeza 
donde el buey, capellán de la dehesa, 
se come por los bordes la alcaldía...
Todo sucumbe en la melancolía,
y, un futurista can, de sobremesa, 
mira el buey de los pies a la cabeza 
como una colosal zapatería...
Sobre el monte sumido en el embrujo 
la tarde pinta su cartel de lujo
donde un gitano sol se va de viaje.
VIDA INTIMA DE UN CALAVERA
Con su espejeante frac de pluma y fantasía 
pasea la arrogancia de un siglo pintoresco 
el gallo: paranoico juglar de media noche, 
exótico y simpatico Don Juan del gallinero
El inventó en poético soñar la serenata... 
Aunque sabe jiu-jitsu, luce como un kalifa... 
(Por graves testimonios de antiguas escrituras 
el bueno de San Pedro le tiene cierta inquina...)
Le vuelve algo romántico la defunción del día.. 
Su solo de barítono emociona a la aldea,
Y picotea, en éxtasis, la vitrina celeste
donde exhibe la tarde su granero de estrellas...
Siempre soñó en ser ángel: desde que le contaron 
la vida de Jacob, duerme en las escaleras...
Y se tiene por cierto que arrojará en pedazos 
por plagiador intruso al reloj de la iglesia...
Sabe todo el corral que vive en el pecado... 
La visita indecente a su harem espeluzna...
Y aunque su mala vida de escándalos alarma, 
su poligamia tiene la aprobación del cura...
Escéptico filósofo intuye su desgracia;
él sabe que, a la postre, morirá asesinado; 
por eso, en ser cantor, emplea algo del día
y el resto se las pasa en lujurioso escándalo..
Cuadernos de nostalgia escarba a flor de tierra... 
Por un lance amoroso abdicó de su vuelo...
Y es tal su desventura que, el día de su muerte, 
jugará a la rayuela, con sus plumas, el vie
nto...




A una triste
Al vago de las celestes liras
del viento que divaga en la arboleda
cantas, y no se sabe si suspiras
o si es el ruiseñor que te remeda.

Tus negros ojos de mirar doliente
no sé en qué cuadro de Rosetti he visto,
y me recuerdan inconscientemente
los ojos melancólicos de Cristo.

Amo por dolorosa tu belleza:
tu dulce faz de virgen mártir viene
coronada de mística tristeza.
Y vale más que todo lo que existe
tu romántico espíritu, que tiene
la suprema elegancia de lo triste.
Al ángelus
Atravesó la oscura galería...
al Angelus... llamaban al rosario...
La religiosa voz del campanario
vibraba en la quietud de la Abadía.

En sus manos de nácar oprimía
el viejo Kempiso el Devocionario...
La luz de un aceitoso lampadario
delató su presencia en la crujía...

Se vio palidecer su faz de nárdo...
hablaba de Eloísa y Abelardo
el llanto que la fuente diluía.

Y la Sor que en el mundo fue princesa,
inclinando la pálida cabeza,
atravesó la oscura galería.


Amada
El duro son de hierro tornaré melodía
para cantar tus ojos! -violetas luminosas-
la noche de tu negra cabellera y el día
de tú sonrisa, pura más que las puras rosas.

Tú vienes con el alba y con la primavera
espiritual, con toda la belleza que existe,
con el olor de lirio azul de la pradera
y con la alondra alegre y con la estrella triste.

La historia de mi alma es la del peregrino
que extraviado una noche en un largo camino
pidió al cielo una luz... y apareció la luna;
pues, estaba de un viejo dolor convaleciente,
y llegaste lo mismo que una aurora naciente,
en el momento amargo y en la hora oportuna.
  

Las alas rotas
En continuas orgías cuerpos y almas servimos
a los siete lobeznos de los siete pecados:
la vid de la Locura de sus negros racimos
exprimió en nuestras bocas los vinos condenados.

Pálidas majestades sombrías y ojerosas,
lánguidos oficiantes de pintadas mejillas
se vieron coronados de nuestras frescas rosas
y en la Misa del Mal doblamos las rodillas...

Y acabado el festín -al ensayar el vuelo
hacia el puro Ideal- como heridas gaviotas
las almas descendieron al putrefacto suelo,
asfixiadas de luz con las alas rotas!




Julio Pazos
Es una alteración del sentimiento
Hace ocho mil años
Sobre el cadáver se colocaba una piedra.
Los vivos iban a las rocas del borde del mar
y almorzaban. Se desconocía
el pesar que destila la ausencia
La sospecha comenzó delante de las olas anhelantes.
Fue hilacha del manojo de plumas que yacía en la playa.
Algo ocurra con el candor lunar que aupaba los cuerpos de las mujeres.
El vaso se quiebra en mil avecillas que fugan.
Palabras se resbalan en los enseres
con aire de bailarinas.
Todo es ausencia en esta mañana muy clara.
Es separación de dimensiones.
A este lado no llegan voces.
A este lado se apergamina la piel
y descompone. Nadie retorna.
Puertas indiferentes se abren y se cierran
Autoestima
Escritor sin ángel de la guarda.
Degradado, autoafamado, subdesarrollado.
Escritorino colega del gallinazo. Sentimental.
Apto para cualquier encargo.
Escritor sin obra, sin amada, sin editorial,
sin alma gemela, sin lector, sin periodista.
Escritor sin retrato al óleo, sin fotografía, sin partidarios.
Sin contrato, sin premio, sin el aprecio de los conciudadanos.
Sin columna dominical, sin pan de San Antonio,
sin carnet profesional.
Escritor lívido, vela junto al féretro marginal,
sin derecho al parte de la boda, sin membresía,
sin condecoración edilicia.
Sin infancia, sin motocicleta, sin visa, sin rebaño,
sin clase de cívica, sin seguro dental, sin carta de recomendación.
Escritor sin poemas en antologías, sin entrada en diccionarios,

sin caricatura, sin invitaciones a los clubes de lectura.
Escritorzuelo ausente en la página web.
Escritor de segunda, de adorno, de dudosa procedencia.
Simulación del azor
La velocidad debe ser como sacarse la cabeza y colgarla en un gancho.
Consoladora manera de convertirse en luz
más allá de las antenas, acantilados, riscos nevados...
Festivo modo de ignorar el punto de partida
y olvidar la hoja de la vida.
Felices mulaciones de azores, vendavales y rayos.
Exultantes imitaciones de aludes, nubes ardientes y aerolitos
En el ensayo del sueño acelero,
jabalina que avanza en la bruma,
y me alejo. ¿En qué orilla descansaré?
¿En dónde depositaré la insignia?
¿Se repetirá la acechanza del vacío
La velocidad elimina simulacros pasados.
Deja a la eventualidad del rocío
el escritorio, la máxima seriedad presente,
la valija. Deja son pena los besos en el prado del seno.




Margarita Laso  

en los confines de nuestra selva

un hilván de truenos

jolgorio jolgorio

bebes del jarro de una alfarera

bebes y no derramas ni un sorbo de chicha

de las hojas de plátano caen los líquidos que necesitamos

gota a gota

pegan el día con la noche

sujetan la piedra a la mano que muele el camino

y cuando amanece

retiene la luna prendida al cielo como un aerolito

no dejes de beber

amor mío

otras mujeres me han dado su saliva

masticaron también nuestras raíces

con los pies pintados de huituc

-debo decir- con mis sandalias de carbón que no resbalan


Valdivia
me llamas con humedad
me humedeces con llamas
tu cama es una plantación de palmeras
olla silbadora
el vértigo mío
vértigo viejo como tu espíritu
vértigo tu espíritu
viejo tú


Canción



no puedo sacarte de mi mente
tu casa de hueso es mi cabeza
en ella duermes, guisas, vas descalzo
deslizando tus pasos, tu pereza

no puedo alejarte de mis charcos
donde tomas tu baño las mañanas
a flote de la piel traes burbujas
de agua mineral o de champaña

quiero lamer tu espalda y abrazarte
pero tú estás adentro y no te alcanzo
no andes sin camisa que me aloco
ciérrate los botones que me canso

me canso de seguirte piel adentro
gentil inalcanzable vas riendo
eres el rey de mi cabeza
sin pagar ni luz, ni agua, ni arriendo

acércate a mis ojos cabecilla
tan hondo y tanto me has dolido
que lloro y en mi llanto sumergido
salado te me vas por la mejilla
mojado de sal vas y yo te olvido

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